«El sector del mueble factura la mitad que hace unos cuatro años»
Los carpinteros apuestan por reactivar la economía con la rehabilitación y el aislamiento térmico de las viviendas
13/11/2013
Equipo PIMELAB
Entrevista de El Menorca a Luis Hidalgo. Presidente Asociación de Carpinteros
Siete años después de que empezara su calvario y otros cinco de crisis económica, el sector de la madera está pasando por los momentos más difíciles de su historia. Las empresas de la Isla han tenido que lidiar con un cúmulo de factores que han dejado las cifras de facturación a menos de la mitad de lo que registraban unos años atrás.
El sector vive una situación «muy complicada», señala el presidente de la Asociación de Carpintería, Ebanistería y Afines de Menorca, Luis Hidalgo (Ciutadella, 1971), quien indica que «espero que ya hayamos tocado fondo para empezar a remontar». Hidalgo acumula una forjada experiencia en el mundo de la madera después de haber nacido y crecido en un taller familiar.
Tras ocho años al frente de la entidad adscrita a PIME, Luis Hidalgo aplaude «el elevado nivel de aguante del sector» ya que, aunque esté pasando por momentos muy difíciles, pocos talleres dedicados a la carpintería y ebanistería han decidido bajar la reja y no volverla a subir. La asociación cuenta con unos 70 asociados, lo que supone un tejido profesional de algo más de 700 operarios. De ahí que la entidad busque fórmulas que ayuden a reactivar la economía. La rehabilitación de viviendas adaptándolas a la normativa en aislamiento térmico es una de sus esperanzas para la supervivencia.
Háganos una radiografía del sector.
-El sector esta muy grave. Hay mucha competencia de producto prefabricado. Y ello hace que el oficio como tal se esté perdiendo. Muchos trabajos que realizamos son solo de ir a montar las obras. De carpinteros quedan, pero pocos.
La crisis no ha sido el único factor por el que el sector está padeciendo una situación realmente difícil, ¿verdad?
- La crisis ha afectado para que no haya obra nueva, y la reforma es muy poca. A ello, sumamos las empresas que distribuyen muebles prefabricados. Al no haber dinero, la gente busca el mejor precio. Con la compra ‘on line', llegan muebles de fuera que luego el constructor monta. Acabo de visitar una obra cuyos muebles habían llegado de Portugal. La gente puede pensar que las empresas de la Isla también podrían utilizar la venta ‘on line' para subsistir, pero no es viable. Nosotros debemos comprar el material y trasladarlo hasta la Isla. Enviar luego el mueble fabricado fuera de la Isla supone unos costes de transporte que no son sostenibles.
¿De qué pérdida de volumen de la facturación estamos hablando?
- La bajada ha sido muy drástica. No disponemos de un cómputo total. No obstante, en líneas generales, la facturación ha bajado entre un 50 y un 60 por ciento en los últimos años, en cuatro o cinco años.
A pesar de esta situación, las carpinterías aguantan el chaparrón. ¿Cómo lo consiguen?
- Es muy complicado cerrar una carpintería, porque un profesional ha invertido mucho dinero en maquinaria y material. Si alguna ha cerrado ha sido, principalmente, por jubilación. Para subsistir, todos los talleres se han visto obligados a reducir personal.
¿Con qué armas debe luchar el carpintero de tradición de la Isla?
- Con el trato personal que ofrecemos. Quien compra un mueble de un taller próximo sabe donde puede consultar, sugerir, reclamar. Además, ofrecemos el asesoramiento que uno necesita a la hora de decidir qué tipo de material o diseño es mejor. Con una compra ‘on line' el cliente se convierte en un simple número.
Supongo que a todo ello hay que sumar el efecto de la economía sumergida.
- Hemos notado la presencia de este tipo de trabajadores. Es otro revés con el que lidiar. Pero no podemos hacer nada para atajarlo.
¿La rehabilitación se presenta para ustedes como una solución a la precaria situación actual?
- El incremento del precio de la energía hace más necesaria la mejora del aislamiento térmico de las viviendas. Aunque se trata de una inversión inicial, el cliente amortizará el coste rápidamente con una bajada sustancial de las facturas de la luz. Además, hay líneas de ayudas para proyectos integrales de mejora energética que el cliente debe conocer para poder aprovechar. Además, la incorporación del certificado energético supone un plus a la hora de alquilar o vender un inmueble. Por un lado, animamos a la sociedad a que se sume a estas líneas de ayudas. Es un beneficio para el ciudadano y supondrá una reactivación del sector profesional. Los talleres también podrán recuperar el personal del que ha tenido que prescindir. Otra opción con la que confiamos es la venta del parque de viviendas que actualmente no cuenta con propietario. Estos inmuebles necesitarán alguna que otra reforma que también beneficiaría al sector.