La vivienda en Menorca también es economía

Durante décadas, Menorca ha experimentado un crecimiento sostenido en población, actividad económica y calidad de vida...

Icono de fecha 05/07/2025

Icono de usuario Equipo PIMELAB

Durante décadas, Menorca ha experimentado un crecimiento sostenido en población, actividad económica y calidad de vida. Sin embargo, la oferta de vivienda no ha acompañado ese crecimiento. Hoy, acceder a una vivienda es un desafío especialmente para los jóvenes.

Desde PIME Menorca queremos aportar nuestra mirada sobre esta cuestión. Es importante tener en cuenta, además del crecimiento poblacional mencionado, el cambio de hábitos de nuestros jóvenes hacia el ocio, la evolución de las familias, las nuevas formas de convivencia y la demanda de alquiler residencial de temporada, que no turístico, que provocan unas tensiones en el mercado residencial que no han sido resueltas en muchos años.

En primer lugar, estamos convencidos que el alquiler turístico en general no es el principal responsable de la escasez de vivienda, aunque voces interesadas insistan en que es así. Conviene aclarar que en todos los municipios está expresamente prohibido el alquiler turístico en suelo urbano. Solo se permite en las urbanizaciones turísticas. Conviene aclararlo a todos aquellos que piensan lo contrario. Es cierto que el alquiler ilegal de pisos en las poblaciones sí afecta a la oferta de alquiler de larga duración y en contra de ello, la inspección de turismo debe ser implacable.

Es decir, en la práctica, la vivienda habitual y la turística no compiten por el mismo espacio. Repetir lo contrario no solo es inexacto, sino que desvía la atención de las verdaderas causas del problema. En todo caso, el uso temporal de las viviendas sí busca el mismo espacio que el arrendamiento de larga duración.

Es un factor relevante la demanda puntual y estacional de alquiler por parte de trabajadores temporales que vienen a la isla en verano. Esa necesidad también presiona al mercado y encarece precios. La residencia habitual en Menorca de estos trabajadores, permitiría prever la demanda y distribuirla a lo largo del año. Pero hoy por hoy, sin viviendas suficientes ni fórmulas que faciliten su arraigo, esta demanda puntual no desaparece.

No puede culparse al precio de la vivienda si no se aplican antes soluciones que permitan abaratar los costes de construcción y comercialización. Y tampoco puede resolverse culpando a quienes destinan sus inmuebles a otros usos autorizados legalmente.

✒ LA FALTA DE SUELO disponible para construir, provocada por una normativa que lleva años sin actualizarse a la realidad actual, tampoco permite generar nuevos inmuebles destinados a vivienda asequible. Hay núcleos donde sería razonable ampliar el número de viviendas, pero la planificación urbanística lo impide.

Y a eso se suma el miedo creciente de los propietarios a alquilar a largo plazo por el riesgo de inquiocupación, una figura que, aunque se minimice desde algunos sectores, genera una inseguridad jurídica que frena la oferta. Si no se corrige, muchas viviendas seguirán cerradas por precaución. Un ejemplo reciente y revelador ha sido la respuesta de muchos propietarios a la petición de viviendas para alojar a los desplazados realizada por el sindicato de la Policía Nacional, la seguridad ha aflorado muchas viviendas.

Frente a todo esto, necesitamos soluciones. Desde permitir una planta más en los planes urbanísticos hasta revisar las zonas donde se puede construir, pasando por incentivos como el IVA superreducido para primera vivienda, la bonificación de licencias de obra o los avales públicos para quienes no pueden acceder a una hipoteca. También urge revisar el Código Técnico de la Edificación y simplificar los trámites para evitar que construir vivienda sea un vía crucis burocrático.

Debemos fomentar proyectos plurifamiliares destinados a residencia habitual, facilitar el retorno de figuras como las cooperativas de vivienda y priorizar los proyectos que apuesten por soluciones reales. A la vez, sería lógico recompensar fiscalmente a quienes recurren a servicios técnicos externos para agilizar la tramitación de sus proyectos porque la administración con sus trabajadores no es capaz de dar respuesta en plazos razonables.

Pero hay más. El acceso a la vivienda tiene implicaciones directas en el entorno empresarial. Cuando los trabajadores no encuentran dónde vivir, las empresas tienen más difícil contratar y retener talento. Y si la oferta de vivienda no crece al mismo ritmo que la actividad económica, se acaba tensionando el mercado. Por eso, facilitar vivienda no es solo una política social: también es una estrategia económica inteligente.

Desde PIME Menorca creemos que la vivienda debe formar parte de una visión amplia de futuro. No pedimos grandes revoluciones, sino reformas posibles, sensatas y necesarias. Y para ello, es imprescindible que las administraciones actúen con rigor, visión de futuro y valentía. Porque solo así podremos asegurar que Menorca siga siendo un lugar donde se pueda vivir, trabajar y prosperar.

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